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El porno del futuro, hoy

julio 16th, 2015 | by Leonardo Corzo
El porno del futuro, hoy
Análisis
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La innovación tecnológica y el impulso sexual. Dos componentes humanos con fuerzas incalculables que continuamente se entremezclan y empujan sus límites hacia terrenos inexplorados.

Empecemos por quitarnos cualquier resabio de oscurantismo que nuble nuestra perspectiva. No nos engañemos pensando que la pornografia es hija de la indecendia abrumadora del siglo XX. Las representaciones sexuales y el despertar de la excitación del espectador datan de miles de años en el pasado. El hombre prehistórico ya en el paleolítico materializaba en la piedra el culto a la genitalidad y al erotismo a través de figuras fálicas y estructuras anatómicas femeninas de nalgas y pechos exagerados que simbolizaban la fertilidad. La representación de la sexualidad viene echando mano de los desarrollos tecnológico desde que el hombre es hombre y la mujer es mujer.

Ahora bien, elipsis mediante, volvemos al futuro y escuchamos o leemos al pasar las frases: “porno en el espacio”, “porno con drones” o “porno en realidad virtual”, y sopesadas con ligereza podrían parecer fantasías delirantes que posiblemente podrían presenciar nuestros hijos en su mundo hipermediático o nosotros de viejos cuando desgraciadamente nuestros genitales estén resecos. Sin embargo tales conjugaciones de sexualidad y tecnología de avanzada están sucediendo en este mismo momento, y más pronto de lo que pensamos, podríamos encontrarnos sumergidos en modalidades y niveles de excitación que irán dejando por detrás los delirios de la ciencia ficción para convertirse en la cotidianidad de todos los días.

 

Billeteras unidas por un polvo espacial

 

 

Desafiar la gravedad, hacer historia y empujar los límites de la explotación sexual filmando el primer video porno en el espacio. Para realizar tan ambiciosos objetivos, la plataforma de pornografia Pornhub empezo una campaña de financiamiento a través del sitio de crowdfunding Indiegogo, con la esperanza de recaudar 3,4 millones de dolares y asi poder enviar a Eva Lovia y a Johnny Sins a tener sexo extraterrestre.

“Al hacer esto, nosotros no solo cambiaremos la cara de la industria para adultos, también estaremos relatando cómo opera un componente esencial de la vida humana mientras se está en órbita.” Reza la propuesta en la página de su proyecto. Y si bien los textos de presentación no escatiman en flores y adornos cuando se trata de conseguir donaciones monetarias, las palabras podrían perder los tintes de grandilocuencia si se las ubica en un espectro más amplio que aquel que rodea la dinámica contemplación pornográfica-masturbación.

“Tenemos que seguir investigando el espacio para el futuro de nuestra humanidad (…). No creo que vayamos a sobrevivir otros 1.000 si no escapamos de nuestro frágil planeta”. Declaraba recientemente el astrofísico británico Stephen Hawking en una ponencia holográfica organizada en Sydney (Australia). Teniendo en cuenta que la supervivencia de la humanidad en algun momento podria llegar a depender de que logremos reproducirnos con éxito estando fuera de la comodidad del planeta al cual nos acostumbramos, quizás una donación de 10 o 20 dólares a la causa, no suenen tanto a plata desperdiciada.

 

Los vehículos aéreos no tripulados y el sexo

 

 
Una música carismatica y suave nos envuelve, desde lo alto, sobrevolamos un panorama boscoso de árboles verdes atravesados por retazos de un sol tardío. Avanzamos por el paisaje y por debajo van pasando los entramados del terreno, troncos caídos y el gris de las rocas, caminos serpenteantes, olas rompiendo en la arena, autopistas serenas, un par de mujeres desnudas masturbandose entre si, el ocaso en el horizonte…

Además de ser utilizados para atacar líderes terroristas, gastar bromas pesadas al equipo contrario durante un superclásico, cercenar los dedos de Enrique Iglesias durante un concierto y circular por los terrenos de la casa blanca burlando la seguridad del presidente, los drones también han incurcionado en la industria de la pornografia, y como resultado de esta nueva conjunción entre sexo y tecnología, ve la luz ‘Drone Boning’ la primer pelicula erotica filmada con drones al aire libre.

El film fue realizado por la productora Ghost+Cow, de Brooklyn, y aprovecha las posibilidades de estos dispositivos para capturar al pasar a diferentes personas mientras mantienen relaciones sexuales, incluyendo escenas de sexo oral y masturbacion mutua, ya sea entre parejas heterosexuales como entre personas del mismo sexo. Con un ritmo armónico y amplios movimientos descriptivos, la pieza audiovisual se aleja bastante del porno regular y logra una imagen amena que incluye el ritual sexual de forma cálida y sin forzar la interacción con el ambiente.

 

Todos los caminos conducen al hiperrealismo

 

 
El recorrido de la representación emprendido por la humanidad desde tiempos inmemoriales, conduce inevitablemente al incremento del realismo en la experiencia. Uno de los últimos escalones de este proceso, la tecnología de realidad virtual, pasó largo tiempo en los laboratorios desarrollándose intentando concretar las esferas de satisfacción que prometía. No fue hasta el año 2012 con las Oculus Rift que se logró subir la apuesta al siguiente nivel de concreción de las expectativas. Ahí es cuando entra en accion Mark Zuckerberg y su bestia gigante de Silicon Valley adquiriendo la compañía Oculus VR por la modesta suma de 2,000 millones de dólares en el año 2014.

Como consecuencia del éxito obtenido por las Oculus Rift, comenzaron a desarrollarse nuevos tipos de hardware por otras compañías, a la vez que se experimentaba con diversos tipos de contenido y las diferentes formas de su produccion, distribucion y consumo. Con la representación detallada de figuras humanas y la construcción de entornos virtuales inmersivos que sitúan al usuario en el centro de una experiencia hiperrealista, ya estaban dadas todas las condiciones para que la industria de la pornogrfia viniera a presentar su particular forma de ver las cosas.

De las nuevas aplicaciones y desarrollos seguramente muy pronto seguiremos leyendo y escuchando, puesto que ahora que el espectador puede estar en el mismo lugar en el que se desarrolla la escena erótica, solo falta que este pueda interactuar y recibir estímulos en simultáneo, y de esa forma ya estaríamos de hecho en esa otra realidad, que es la realidad virtual. De la posterior conectividad entre las personas como habitantes operantes en este mundo virtual solo queda aguardar a ver los videos virales que anuncien el lanzamiento del producto, la compra online a precio accesible, quizás un drone que nos trae el aparato a domicilio, y adios realidad, hola realidad virtual.

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